jueves, 21 de junio de 2012

Línea de ferrocarril causa problemas en Naqš-e Rustam

Las vibraciones causadas por el paso de los trenes tienden a ampliar las grietas existentes en la tumba de Jerjes I y podrían causar el colapso del lugar si se construyese una línea de tren en las proximidades, según informó el arqueólogo Mohammad-Taqi Ataii durante un seminario en la Universidad de Teherán. Titulado "Naqš-e Rustam en peligro", el coloquio de un día se llevó a cabo para estudiar las amenazas que la posible ruta de ferrocarril tendría sobre la tumba de Jerjes I en Naqš-e Rustam. "Los constructores de la tumba conocían la existencia de grietas naturales en la ladera de la montaña y construyeron un canal para desviar el agua de lluvia a una gran piscina en la que desemboca así el agua", explicó Ataii. "Las grietas en la roca se están ampliado y la piscina está llena. Esto está sucediendo como resultado de un proceso natural y hasta el momento la gente no ha hecho ningún esfuerzo para preservar la enorme roca. La situación empeoraría si la vía de ferrocarril entrara en funcionamiento”.

A los comentarios de Ataii se unió la protesta de un hombre no identificado que defendía el proyecto del ferrocarril. El individuo, que no quiso presentarse, ha indicado que de acuerdo con los estudios sismográficos, las vibraciones de los trenes no causan daños en los monumentos de la región de Naqš-e Rustam. Se ha rumoreado que un número de funcionarios del proyecto asistieron a la ceremonia para negar que el hombre tuviera alguna relación con el proyecto del ferrocarril. Por otra parte, el Ministerio de Carreteras y Transportes no ha publicado los resultados de los estudios sismográficos. Los expertos han indicado con anterioridad que si la vía ferroviaria, cuyo terraplén se ha construido a una distancia de unos 350 metros de Naqš-e Rustam, entrara en funcionamiento, las vibraciones del tren con el el paso del tiempo podrían dañar el monumento y causar la destrucción de la Kaaba de Zoroastro en menos de diez años.

La Organización de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía (CHTHO) y los entusiastas del patrimonio cultural finalmente convencieron al Ministerio de Carreteras y Transporte para que alteraran la ruta del ferrocarril prevista. Sin embargo, el alcance de la modificación no ha satisfecho al CHTHO y a los entusiastas del patrimonio cultural, puesto que la modificación alteraría el paso de la vía ferroviaria a una distancia de 500 metros de Naqš-e Rustam. Naqš-e Rustam es un sitio histórico de gran importancia, donde las tumbas de los reyes Aqueménidas como Darío I y Jerjes I han sido talladas en la sólida roca de la Montaña de Hossein. El sitio también contiene restos que datan de los periodos Elamita y Sasánida.

Vista panorámica de Naqš-e Rustam


Vista de la Ka'ba de Zoroastro en Naqš-e Rustam

Vista de la tumba de Jerjes

Bajorrelieves Sasánidas de Tang-e Chogan invadidos por líquenes y hongos

Tanto los líquenes como la vegetación están creciendo en las cavidades y grietas de los bajorrelieves sasánidas de Tang-e Chogan, una parte de las ruinas de la antigua ciudad de Bišapur, en el suroeste de Irán; poco a poco, estos líquenes, están destruyendo estas antigüedades. Los líquenes y la vegetación son claramente visibles en los seis bajorrelieves que se encuentran a 19 kilómetros al norte de Kāzerūn, según ha informado el servicio persa de la agencia de noticias Mehr. Uno de los relieves representa al rey Sapor I, uno de los monarcas Sasánidas que consolidó y amplió el imperio de su padre, Ardashir I. El monarca es presentado sentado en un trono, observando un triunfo de su ejército. En la fila superior está flanqueada por nobles de la corte y la fila inferior muestra a los soldados romanos cautivos, que representan los trofeos de la victoria. Otro bajorrelieve representa a Bahram, uno de los hijos de Sapor I. Durante el reinado de su padre gobernó la provincia de Atropatene (la actual provincia de Azerbaiyán). Hay una inscripción al lado del bajorrelieve, que originalmente llevaba el nombre de Bahram, aunque su nombre fue borrado más tarde por el rey Sasánida Narses.

El Departamento de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía de Šīrāz (SCHTH), que es el organismo responsable de proteger los monumentos antiguos y los sitios históricos que se encuentran en la provincia de Fārs, no ha hecho los suficientes esfuerzos para salvar las reliquias de los ataques de los líquenes y la vegetación. La antigua ciudad de Bišapur también está en peligro por otros muchos factores. Las ruinas son pisoteadas todos los días bajo las pezuñas de los animales que son llevados al sitio para pastar. Además, los funcionarios provinciales han anunciado recientemente que tienen previsto ampliar la carretera que pasa al norte de las ruinas. Como resultado de ello, su plan puede convertirse en otra amenaza para el sitio. Como ya he hecho hincapié, los expertos ya han advertido también sobre el crecimiento de distintos tipos de hongos, líquenes y plantas en las estructuras de piedra de Persépolis. Sin embargo, no es sorprendente que sus advertencias no hayan sido tenidas en cuenta por el régimen islámico.



















viernes, 2 de marzo de 2012

Artículos

Podéis consultar mi artículo sobre el documento sellado en la Persia Aqueménida, publicado en la revista Ab Initio, siguiendo el siguiente enlace: http://www.ab-initio.es/pagPdf/numero5/0501-documento.html

También os dejo un enlace con mi artículo sobre la ingeniería Aqueménida publicado en la Revista de Arqueología del siglo XXI: http://www.mediafire.com/?ms5lb8928i9b3s5



También os dejo el enlace con mi última entrevista en el programa Ser Historia sobre el mismo tema de la ingeniería. Empieza alrededor del minuto 24: http://www.ivoox.com/sh129-historia-ciencia-1-1-2012-audios-mp3_rf_974721_1.html

Pasargadā y la tumba de Ciro II en peligro de destrucción

Las grietas ya son visibles en las piedras que conforman la tumba de Ciro II en Pasargadā como consecuencia del elevado nivel de humedad, que ha alcanzado su máximo histórico. Según Amir-Teimur Khosravi, el alcalde de Pasargadā, "el nivel de humedad cerca de la tumba de Ciro el Grande es tan alto que ninguno de los habitantes de Pasargadā lo ha experimentado antes. Existe un flujo constante de humedad procedente del Valle de Bolaghī y ésta se huele en Pasargadā. En la sección suroeste de la tumba, que se considera el sitio de entrada al sitio arqueológico, las aguas subterráneas han emergido y han causado al parecer grietas en la piedra. Pasargadā siempre ha sido famosa por su clima limpio y agradable, aunque ahora, como resultado de los altos niveles de humedad producida por el lago artificial creado por la presa de Sivand, la zona sufre una condición inusual". Khosravi ha advertido que "las aguas subterráneas han llenado las terrazas de Pasargadā y en algunas secciones el agua ha llegado a la superficie. El higrómetro instalado cerca de la tumba de Ciro el Grande también ha confirmado el alto nivel de humedad en la zona”.

El perímetro de la laguna artificial creada por la presa de Sivand, en su mayor alcance, se encontraría a 7 kilómetros de Pasargadā, a 9 kilómetros de la tumba de Ciro y entorno a 70 kilómetros de Persépolis. La polémica surgida por la construcción de la presa de Sivand ha puesto de manifiesto la dura lucha entre el régimen teocrático en el poder y la nación iraní y su patrimonio nacional. Desde la fase inicial de la construcción de la presa de Sivand, el proyecto evocó fuertes objeciones de los grandes grupos de arqueólogos iraníes y de expertos de todo el mundo, incluyendo al CAIS, quienes advirtieron sobre los peligros que originaría la presa de Sivand en el sitio de Pasargadā después de la inundación. Sin embargo, los funcionarios del régimen islámico y algunos de sus arqueólogos títeres han rechazado todas las advertencias. No obstante, en el año 2003, la ONU hizo un llamamiento a los arqueólogos del mundo para que acudieran a la zona para descubrir y registrar los restos históricos antes de que el embalse de la presa se llenase. De este modo, grandes grupos de arqueólogos y expertos iraníes y de todo el mundo comenzaron a participar en un proyecto de salvación.

A pesar de este proyecto de rescate, en abril del año 2007, Mahmud Ahmadinejad, el presidente del régimen islámico, que asistió al sitio, ordenó la puesta en funcionamiento inmediata de la presa, lo que ocasionó la inmersión de 137 sitios arqueológicos incluyendo una sección del camino real Aqueménida (Rāh-e Šāhī) y de un palacio del mismo periodo, que parece haber sido construido por Darío. En aquel entonces la Organización de Patrimonio Cultural y Turismo de Irán (ICHTO) y los funcionarios del régimen persistieron en afirmar que la presa de Sivand no representaba ningún peligro para el antiguo sitio, y en caso de que supusiese una amenaza futura la presa de Sivand sería dada de baja inmediatamente. Con el tiempo, las amenazas son mucho más evidentes y no sólo la presa no ha sido clausurada, sino que también la inundación del embalse de la presa continúa hasta la fecha.

Los expertos han advertido de nuevo que si el nivel de humedad continúa aumentando en la zona los daños y perjuicios a la antigua ciudad se convertirán en irreversibles. Por lo tanto, la única solución es dar de baja la presa de inmediato, como prometieron los líderes del régimen, y secar el lago artificial formado por la presa. Sin embargo, ésto probablemente no sucederá, ya que puede existir una segunda intención por parte del régimen islámico en la construcción de la presa de Sivand tan cerca de Pasargadā, es decir, destruir intencionalmente los sitios pre-islámicos de la zona, en particular la tumba del "Padre de la nación iraní". Existen voces, no muy desencaminadas, que piensan que el pasado pre-islámico de Irán y la identidad y el patrimonio no islámico de los iraníes siempre ha sido objeto de odio por parte de los clérigos, obogando por la existencia de un plan de los ayatolás de Teherán que trata de destruir y borrar todo el pasado iraní pre-islámico de la conciencia de la nación iraní como parte de su campaña de iranización.



jueves, 16 de febrero de 2012

Dos valiosos objetos fueron robados en el Museo de Montreal

El robo se produjo a finales de octubre del año pasado, aunque los detalles no se han revelado al público como consecuencia de una investigación en curso dirigida por el Sûreté du Québec y el AXA Art, una de las mayores aseguradoras del mundo en relación con las obras de arte. Esta semana se han hecho públicas, como ha comunicado el museo, imágenes de vídeo que muestran al principal sospechoso. Una de las piezas robadas es una cabeza de mármol romana, fechada en el siglo I de nuestra era. La segunda es un bajorrelieve persa de la cabeza de un guardia, datado en el siglo V a.C. Este fragmento, realizado con piedra arenisca, se cifra en un valor de cientos de miles de dólares. 

Ambas piezas son de pequeñas dimensiones, alrededor de 20 x 21 centímetros, y eran parte de la colección permanente de esta institución desde hace décadas. Éstas fueron robadas durante las horas de visita. Una extensa revisión de las imágenes de vídeo y entrevistas con el personal del museo han conducido al principal sospechoso, un hombre, de entre 5 y 7 píes de altura, que vestía unos vaqueros, zapatillas deportivas, una chaqueta negra y una oscura gorra de beisbol. Mark Dalrymple, un especialista en la recuperación de obras de arte robadas, está trabajando en nombre de AXA Art con el museo y la Sûreté du Québec. Dalrymple ha investigado una serie de casos por todo el mundo y ha tenido éxito en la recuperación, entre otras, de una pintura de Leonardo da Vinci robada en Gran Bretaña y de dos cuadros de John Turnes sustraidos de un museo alemán. Fue contactado en noviembre por el Museo de Bellas Artes de Montreal y se desplazó hasta dicha ciudad para evaluar el caso.


"El museo está terriblemente decepcionado con lo ocurrido pues ofrecen un sistema de seguridad de bajo nivel para que los visitantes puedan ver estas piezas de cerca", indicó Dalrymple. "Más allá del valor económico de estas piezas, existe una gran pérdida para el pueblo de Quebec. Al museo le gustaría mucho ver a estas antigüedades volver". Una suculenta recompensa ha sido ofrecida para la devolución de las dos piezas, a pesar de que no se ha especificado la cantidad: "Está en consonancia con el valor de los artículos", indicó Dalrymple desde Londres. Además, añadió: "Ahora tenemos una imagen clara de un sospechoso, obtenida por el sistema de cámaras de seguridad del museo. Puedo decir con seguridad que la persona es de origen local. Es canadiense y quebequense, probablemente. Ahora estamos apelando a la opinión pública y al mundo, para que nos ayuden". Un premio adicional de 10.000 $ se está ofreciendo a cualquiera que pueda identificar al sospechoso. "Invitamos a cualquier persona con información a ponerse en contacto con la Sûreté du Québec". 

El robo en la institución de Montreal tiene paralelismos con el acontecido en el año 2004 en una de las instituciones de arte más importantes de Ontario, cuando los ladrones robaron una serie de estatuillas de marfil durante las horas de visita de la Galería de Arte de Ontario. Dalrymple voló a Toronto para ayudar con este caso y facilitar su retorno a la galería. En ambos robos, los objetos pequeños fueron sacados de una exposición y sacados a pesar de los sistemas de seguridad. En ambos casos, hubo una imagen de vídeo de los sospechosos, y se ofreció una recompensa para el regreso de la técnica. 

Quebec es la única provincia de Canadá que tiene una unidad especializada en investigar robos de obras de arte, que opera bajo la Sûreté du Québec. Sus casos demuestran que el negocio del arte robado es una industria próspera, con un valor de al menos 20 millones de dólares al año en la provincia. Las antigüedades robadas tienen una alta demanda en el mercado global, siendo fácil su transporte a través de líneas internacionales, por ejemplo, Nueva York o Londres. También son piezas insustituibles, por lo que Dalrymple comentó: "Estos casos no son sólo escribir un cheque. Una compañía de seguros puede hacer eso, por supuesto. Pero aquí se trata de ayudar a recuperar los objetos robados al museo. Este es un museo gratuito, abierto al público, quienes pueden venir a ver estos objetos. Estamos tratando con delincuentes que han privado al público de esa experiencia, y queremos hacer el esfuerzo de recuperarlas. No vamos a hacer esto por un Rolls-Royce, estamos buscando objetos que son patrimonio histórico. La cuestión aquí es que nosotros, AXA, y el Museo de Bellas Artes queremos recuperar estas piezas. Tenemos la esperanza de que una vez que las fotografías de estos objetos robados sean hechas públicas, no importa en que parte del mundo estén estas piezas, nadie las puede vender".

Dalrymple envió un mensaje a quien pueda estar en posesión de estas antigüedades robadas: "Sólo debe devolverlas ahora para acabar con ésto de una vez. No seras capaz de vender estos artículos. Ni ahora ni en cinco años, ni en cualquier parte del mundo".
 
 
 

El desaparecido ejército Aqueménida de Cambises encontrado en el desierto

Los restos de un poderoso ejército Aqueménida, del que se dijo que se ahogó en las arenas del desierto occidental de Egipto hace 2.500 años, podrían haber sido finalmente localizados, dando respuesta a uno de los mayores misterios de la arqueología, según han afirmado investigadores italianos. Armas de bronce, un brazalete de plata, un pendiente y cientos de huesos humanos han sido encontrados en el vasto desierto del Sahara, lo que ha aumentado la esperanza de encontrar finalmente al ejército perdido del monarca Aqueménida Cambises II. Según Heródoto, los 50.000 soldados que componían el ejército fueron enterrados por una impresionante tormenta de arena en el año 525 a.C. "Hemos encontrado la primera evidencia arqueológica de un acontecimiento narrado por el historiador griego Herodoto", dijo Darío del Bufalo, un miembro de la expedición de la Universidad de Lecce, a Discovery News. Según Heródoto (484-425 a.C.), Cambises, el hijo de Ciro II, envió 50.000 soldados desde Tebas para atacar el oasis de Siwa y destruir así el oráculo del templo de Amón después de que los sacerdotes de dicho templo se negaran a legitimar la conquista Aqueménida de Egipto.

Después de caminar durante siete días en el desierto, el ejército llegó a un "oasis", que los historiadores creen que fue el de El-Kharga. Cuando se marcharon, nunca más volvieron a ser vistos. Según Heródoto, "el viento se levantó desde el sur, fuerte y mortal, trayendo consigo vastas columnas de arena, que dando vueltas cubrieron totalmente a las tropas y las hizo desaparecer por completo”. Un siglo después de que Heródoto escribiera su relato, Alejandro, en el 332 a.C. hizo su propia peregrinación al oráculo de Amón, obteniendo la confirmación del oráculo de que él era el hijo divino de Zeus, el dios griego equivalente a Amón. La historia del ejército de Cambises se perdió, se desvaneció en la antigüedad. Como no se encontró ningún rastro de los desafortunados guerreros, los investigadores comenzaron a rechazar la historia, alegando que era una narración fantástica. Ahora, dos arqueólogos italianos afirman haber encontrado pruebas evidentes de que el ejército Aqueménida fue tragado por una tormenta de arena.

Los hermanos gemelos Angelo y Alfredo Castiglioni ya son famosos por su descubrimiento, hace 20 años, de la antigua ciudad egipcia de Berenike Panchrysos, la "ciudad de oro". Presentado recientemente en el festival de cine arqueológico de Rovereto, el descubrimiento es el resultado de 13 años de expediciones de investigación y de cinco expediciones en el desierto. "Todo comenzó en 1996, durante una expedición que tuvo como objetivo investigar la presencia de meteoritos de hierro cerca de Bahrin, un pequeño oasis no muy lejos de Siwa", indicó Alfredo Castiglioni, director de la Eastern Desert Research Center (CeRDO) en Varese, a Discovery News. Mientras trabajaban en la zona, los investigadores notaron la presencia de una olla a medio enterrar, y algunos restos humanos. Entonces, parecía que los dos hermanos habían descubierto algo realmente interesante, lo que podría haber sido un refugio natural. Se trataba de una roca de unos 35 metros de largo, de 1,8 metros de altura y de 3 metros de profundidad. Tales formaciones naturales se encuentran en el desierto, pero esta roca grande era el único refugio en una zona bastante amplia. "Su tamaño y su forma lo convirtió en el refugio perfecto ante una tormenta de arena", dijo Castiglioni.

Allí mismo, un detector de metales del geólogo egipcio Aly Barakat, de la Universidad de El Cairo, detectó reliquias militares: un puñal de bronce y varias puntas de flecha. "Estamos hablando de cosas pequeñas, aunque son extremadamente importantes, ya que son objetos Aqueménidas en primer lugar, y por lo tanto datan de la época de Cambises, que han surgido de las arenas del desierto en una zona tranquila, cerca de Siwa", dijo Castiglioni. Aproximadamente a un cuarto de milla desde el refugio natural, el equipo de Castiglioni encontró un brazalete de plata, un pendiente y unas pocas esferas que eran probablemente parte de un collar. "Un análisis del pendiente, a partir de fotografías, indica que, ciertamente, la datación más probable del objeto es el período Aqueménida. Tanto el pendiente y las esferas parecen estar hechas de plata. En efecto, un pendiente muy similar, que data del siglo V a.C., se ha encontrado en una excavación en Turquía", indicó Andrea Cagnetti, un destacado experto en joyería antigua, a Discovery News.

En los años siguientes, los hermanos Castiglioni estudiaron mapas antiguos y llegaron a la conclusión de que el ejército de Cambises no tomó la ruta caravanera que iba a través del Oasis Dakhla y del Oasis de Farafra. "Desde el siglo XIX, muchos arqueólogos y exploradores han buscado el perdido ejército persa a lo largo de esa ruta. No encontraron nada. Nosotros formulamos la hipótesis de un itinerario diferente, que venía desde el sur. De hecho, hemos encontrado que esta ruta ya estaba en vigor durante la XVIII dinastía", indicó Castiglioni. De este modo, el ejército, desde el Oasis de El-Kargha, tomó una ruta occidental hasta Gilf El Kebir, pasando por el Wadi Abd el Melik, para luego dirigirse hacia el norte hasta Siwa. "Esta ruta tenía la ventaja de tomar desprevenido al enemigo. Por otra parte, el ejército podría marchar sin ser molestado. Por el contrario, la otra ruta estaba controlada por los egipcios, por lo que el ejército habría tenido que luchar en cada oasis", comentó Castiglioni. Para probar su hipótesis, los hermanos Castiglioni realizaron estudios geológicos a lo largo de esta ruta alternativa. Encontraron fuentes de agua desecadas y pozos artificiales con cientos de vasijas de agua enterradas en la arena. Estas fuentes de agua pudieron haber hecho una marcha por el desierto posible. "La termoluminiscencia ha datado la cerámica en torno al año 500 a.C., lo que puede estar en consonancia con la época de Cambises", indicó Castiglioni.

En su última expedición, en el año 2002, los hermanos Castiglioni regresaron al lugar de su descubrimiento inicial. Allí mismo, a unos 100 kilómetros al sur de Siwa, los mapas antiguos habían situado erróneamente el templo de Amón. Los soldados creyeron que habían llegado a su destino, pero en cambio se encontraron con el khamsin, el caluroso, fuerte e impredecible viento suroriental que sopla desde el desierto del Sahara sobre Egipto. "Algunos soldados se refugiaron en ese refugio natural, mientras que otros se dispersaron en varias direcciones. Algunos podrían haber llegado al lago de Sitra, y por lo tanto sobrevivir", dijo Castiglioni.

Al final de su expedición, el equipo decidió investigar las historias de los beduinos sobre miles de huesos blancos que por la acción del viento habían surgido desde hacía varias décadas en una zona cercana. De hecho, encontraron una fosa común con cientos de huesos y cráneos calcinados. "Nos enteramos que los restos habían sido expuestos por los ladrones de tumbas, y que una hermosa espada que fue encontrada entre los huesos fue vendida a unos turistas estadounidenses", indicó Castiglioni. Entre los huesos, una serie de puntas de flecha Aqueménidas y un bocado de caballo, idéntico al que aparece en una pintura de un caballo persa antiguo, han sido encontrados. "En el desolado y yermo desierto, hemos encontrado la ubicación más precisa donde se produjo la tragedia", indicó del Búfalo.

El equipo comunicó su hallazgo al Instituto Geológico y Minero de Egipto, y entregó los objetos recuperados a las autoridades egipcias. "Nunca hemos recibido respuesta. Estoy seguro de que el ejército perdido está enterrado en algún lugar del área que estudiamos, tal vez a menos de cinco metros de la superficie". Mosalam Shaltout, profesor de física solar en el Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica, Helwan, El Cairo, considera que es muy probable que el ejército tomara una ruta alternativa para llegar a Siwa. "Creo que el fracaso de la expedición dependió de su mala planificación en cuanto al suministro de agua y comida durante la larga ruta por el desierto y, sobre todo, por la aparición de una erupción de vientos Kamassen", comentó a Discovery News Shaltout. Piero Pruneti, editor de Archeologia Viva, una revista arqueológica italiana, está también impresionado con el trabajo del equipo. "A juzgar por sus documentales, los Castiglioni han hecho un descubrimiento muy prometedor. De hecho, sus expediciones se basan en un estudio cuidadoso del paisaje... Una exploración en profundidad de la zona es, sin duda, necesaria".


lunes, 12 de diciembre de 2011

Aniversario de la muerte de Ciro II

Ciro II (600-529 a.C.) es una de las figuras más destacadas de la historia de la humanidad, el primer líder mundial que fue destacado con el título de “El Grande”. Los iranios le recuerdan como el “padre de la nación”, los babilonios como “el liberador”, los griegos como el legislador y los judíos como “el ungido del Señor”.

El nombre “Ciro” (una transliteración del griego Kυρoς) es una versión griega del término en antiguo persa Kūruš o Khūrvaš, que significa literalmente “como el Sol”; el sustantivo khūr significa “sol”, mientras que -vaš es un sufijo de semejanza. En el cilindro de Ciro, el gran rey declara a su ancestro como un rey de Persia. Según este documento, el primer líder de la dinastía Aqueménida fue el rey Aquemenes de Anšan. El fue sucedido por su hijo Teispes de Anšan y la inscripción indica que cuando murió, dos de sus hijos se repartieron el trono: Ciro I de Anšan y Ariaramnes de Persia. Ellos fueron sucedidos por sus hijos Cambises I y Arsames respectivamente. Arsames fue el ancestro de Darío I, mientras que Cambises fue el padre de Ciro. Mandane, la madre de Ciro, era la hija del rey Astiages de Media, quien fue el último soberano del reino gobernado por los medos (728-550 a.C.), y de Aryenis, una princesa lidia. Ciro se convirtió en el rey de Anšan tras la muerte de su padre en torno al 559 a.C., e inició su reinado como vasallo del rey de Media. Estableció su residencia en Pasargada, el núcleo donde habitaba la tribu de los Pasargadas, a la cual pertenecía el clan Aqueménida. Ciro tuvo una esposa llamada Cassandane, hija de un noble persa perteneciente a la familia de los Aqueménidas, Farnaces. De su matrimonio nacieron cuatro niños, Cambises II, Bardiya, Atossa y otra hija cuyo nombre no está atestiguado en las fuentes antiguas. Ciro, también, tuvo otra hija llamada Artystone, que no debió ser hija de Cassandane.

Sabemos poco de la infancia de Ciro, y ésta nos ha sido transmitida por las fuentes griegas en dos versiones con un tono bastante fantástico. La primera, mencionada por Heródoto, señala que Astiages, informado en un sueño de que su nieto, el recién nacido Ciro, lo derrocaría, ordenó que fuera asesinado. Sin embargo, el funcionario al que se le asignó la tarea entregó el bebé a un pastor. Cuando Ciro cumplió diez años, el engaño fue descubierto por Astiages, aunque por las sobresalientes cualidades del niño le permitió vivir en el exilio junto a su madre. Ciro, con posterioridad, se revelaría contra Astiages en el 554 a.C. y en el 550 a.C. la profecía se hizo realidad cuando el monarca persa entró en Ecbatana, acabando con el reino de su abuelo Astiages. El punto principal en el que el relato de Ctesias difiere del de Heródoto es que Ciro no tiene ninguna relación con Astiages. En este relato Ciro se casará con la hija de éste, Amytis, tras la conquista de Media; en el relato Astiages es honrado por Ciro como un padre y morirá en una batalla contra un pueblo denominado como los Derbices. Ctesias también relata ciertos enfrentamientos militares no mencionados por Heródoto, así como narra una versión diferente de la conquista del reino de Lidia.

Ciro, como fundador del imperio de los Aqueménidas, se marcó como objetivo ganar poder sobre la costa mediterránea y asegurarse Asia Menor. Creso de Lidia, Nabónido de Babilonia y Amasis II de Egipto se aliaron con Esparta para tratar de frustrar las ambiciones de Ciro pero no sirvió para nada. Los persas penetraron en Lidia, sitiando y conquistando su capital, Sardes, en el año 547 a.C. Los primeros años de gobierno en Asia Menor fueron algo tumultuosos; Pactíes, un lidio encargado del tesoro de Sardes, lideró una rebelión que llegó a asediar Sardes, pero fue reprimida por el sátrapa Mazares, quien murió poco tiempo después. Su sucesor, Harpago, se encargó de conquistar las ciudades griegas de Asia Menor, quienes se habían unido a la rebelión.

Hircania, Parthia y Armenia ya formaban parte del reino medo, y Ciro amplió las fronteras hacia el este, conquistando las regiones de Drangiana, Aracosia, Margiana y Bactria. Estableció su frontera oriental en el río Yaxartes, donde construyó ciudades fortificadas con el fin de defenderla frente a las posibles incursiones de los pueblos nómadas del Asia central como los escitas. Los límites exactos de las conquistas orientales de Ciro no son muy bien conocidos, pero es posible que se extendieran tan lejos como la región de Peshawar en el moderno Paquistán. Tras sus victorias orientales, se dirigió nuevamente hacia occidente e invadió Babilonia. El 12 de octubre del año 539 a.C., Ciro, “sin derramar una gota de sangre”, inició la conquista, entrando en la ciudad mesopotámica el 29 de octubre, arrestando a su monarca, Nabónido, y asumiendo el título de “Rey de Babilonia, Rey de Sumer y Acad, rey de las cuatro regiones del mundo”. Posteriormente extendió su control sobre la Península Arábiga y la costa sirio-palestina, que rápidamente se sometieron a la dominación persa. Aunque Ciro no conquistó Egipto, en el 335 a.C. todas las tierras hasta las fronteras de Egipto estaban bajo posesión persa. Los territorios recién conquistados tenían un grado de independencia política, al ser gobernadas por sátrapas. Estos gobernadores asumieron toda la responsabilidad en los campos de la administración, la legislación y las actividades culturales de cada provincia.

Los registros cuneiformes de Babilonia sugieren que Ciro murió el 4 de diciembre del año 530 a.C., aunque Heródoto informa que el monarca persa fue asesinado en las proximidades del Mar de Aral en julio o agosto del año 529 a.C. durante una campaña emprendida para proteger las fronteras nororientales del imperio ante las incursiones de los masagetas. Tomyris, la reina de este pueblo nómada, había sumido el control de las fuerzas de su territorio después de que Ciro hubiera derrotado a su hijo, Spargapises. Ella fue quien dirigió el ataque contra el ejército persa, causando enormes bajas, así como la pérdida de su líder, Ciro. Después de la batalla, al parecer, Tomyris ordenó que se buscara el cuerpo de Ciro para vengar la muerte de su hijo. Tras encontrarlo, sumergió la cabeza de Ciro en sangre. Con la muerte del monarca persa, su hijo, Cambises II accedió al trono. Lo primero que hizo fue atacar a los masagetas para recuperar el cuerpo devastado de su padre, para enterrarlo en Pasargadā, lo que hizo según la narración de Heródoto.

Ciro ha pasado a la historia por ser un conquistador exitoso, un soberbio guerrero y el fundador del mayor imperio que el mundo antiguo conoció. Sin embargo, como podemos observar en el Cilindro de Ciro y en una serie de textos hebreos, además de los extensos relatos de Jenofonte, a Ciro se le admira más como un libertador que como un conquistador. Ciro es mencionado en veintidós ocasiones en el Antiguo Testamento, donde es alabado incondicionalmente. A esto contribuyó fundamentalmente la liberación, en el año 539 a.C., de los judíos deportados por Nabucodonosor a Babilonia en el año 587 a.C., apoyando económicamente a los 40.000 judíos que optaron por volver a su patria, así como financió la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Además, Ciro fue elogiado también por otros muchos escritores y sus hazañas, reales o legendarias, fueron utilizadas como educación moral o como una fuente de inspiración para la filosofía política. Por ejemplo, Jenofonte veía en él la figura del gobernador ideal, y en su Ciropedia relata una biografía artificial de este gran hombre, aunque esta obra es más un tratado sobre la virtud política y la organización social que una obra de carácter histórico. La Ciropedia tuvo un gran prestigio durante toda la antigüedad y de nuevo en el Renacimiento. Escipión el Africano, según nos han transmitido las fuentes clásicas, siempre llevaba consigo una copia de la Ciropedia.

Posteriormente, en el Renacimiento, Spenser, en su The Faerie Queene (1596), dice: “Por esta causa es preferido Jenofonte antes que Platón, puesto que este último, en la profundidad exquisita de su juicio, forma una gran comuna, tal como debía ser; pero el otro, en la persona de Ciro, y los persas, ideó un gobierno, que debía ser el mejor: mucho más rentable y lleno de gracia es la doctrina más ejemplar, como principio”. El filósofo inglés Sir Thomas Brown en su discurso The Garden of Cyrus de 1658 lo nombra como el gobernador benevolente. Este denso tratado de filosofía hermética puede ser una crítica sobre el gobierno autocrático de Cromwell. El nombre de Ciro y su doctrina sigue siendo citada en los tiempos modernos. El 12 de octubre de 1971, se celebró en Irán el 2500 aniversario de la fundación del Imperio Persa. El entonces Shah de Irán, en su discurso de apertura de las celebraciones, dijo: “Oh Ciro, Gran Rey, Rey de Reyes, Rey Aqueménida, Rey de la tierra de Irán. Yo, el Shah de Irán, te ofrezco saludos de mi mismo y de mi nación. Descansa en paz, para que estemos despiertos, y siempre estaremos despiertos”. En 1994, un réplica de un bajorrelieve que representa a Ciro fue erigido en un parque de Sidney. Este monumento está pensado como un símbolo de la multiculturalidad, y para expresar la convivencia pacífica de personas de diferentes culturas y orígenes. Mediante una política de generosidad, en lugar de la represión, Ciro demostró su grandeza. Tuvo éxito en su política expansionista, en su misericordia y en la asimilación de diferentes culturas, que llevaron a que el imperio durara más de 200 años tras su muerte.